Echo es una capa invisible de memoria sobre el mundo. Deja un mensaje, un recuerdo o una canción en un lugar real — y se revelará solo a quien se acerque.
El gesto es simple. Lo que cambia es que tu mensaje queda anclado a un punto del mundo — no a una pantalla.
Adjuntá el tema que sonaba. Quien llegue lo escuchará en el lugar exacto donde te marcó.
¿Un sitio que te importa? Te avisamos cada vez que alguien deja un Echo nuevo ahí.
El diario de tus lugares. Tus Echos y los que guardaste, en un mismo mapa íntimo.
Publicá sin nombre. Silenciá, reportá o bloqueá. Tu tranquilidad es parte del lugar.
¿Un Echo te tocó? Hacelo resonar. La respuesta silenciosa de quien también estuvo ahí.
"Dejé un mensaje donde solíamos sentarnos. Si algún día volvés, vas a saber que pensé en vos."
"Sellamos un Echo en la facultad. Se abre solo el día que nos recibamos. Falta poco."
"Dejé nuestra canción en la entrada. Quien pase esta noche, la escucha como sonó para mí."